Una buena rutina de presencia no solo enciende las luces, sino que lee la intención. En 2025, eso significa dividir tu hogar en zonas sensatas, reaccionar al instante cuando una persona cruza un umbral y dejar que las habitaciones se apaguen con elegancia cuando la atención se desvía. Las reglas sensibles a las zonas tratan las puertas, los pasillos, los escritorios, los sofás y las camas de forma diferente, de modo que un paso rápido por el pasillo se ilumina de forma rápida y brillante, mientras que un rincón de lectura mantiene un brillo más cálido y constante. Las noches tranquilas son igual de importantes: los baños y los pasillos deben guiarse con luces tenues que no te despierten de golpe, y los dormitorios deben ignorar al gato, respetando al ser humano medio dormido. La capa final es el aprendizaje: pequeños ajustes locales que adaptan los tiempos y el brillo en función de tu recorrido y la hora del día. Con las señales de movimiento, presencia y puertas fusionadas localmente, la casa parece anticiparse a ti en lugar de vigilarte, y el ahorro de energía llega como un efecto secundario de la atención que se apaga educadamente.